04 enero, 2009
Año nuevo...
La diferencia reside en creer que algo cambiará/é. Ni tengo mejores propósitos, ni me cae mejor la gente, ni espero nada diferente, la esperanza en las mismas obviedades es la misma, entonces ¿para qué tanto absurdo buen deseo? la bobería se instala, una vez más, en cada uno para disculpar los errores, ocultar la ineptitud y hacer ver que en estos 365 días se van a enmendar los fracasos de todos los 365 x...anteriores. Las falacias funcionan disfrazadas de religión, política, filosofía... o educación, para mantener a raya a la plebe burda e ignorante mientras los listos se camuflan entre los elegidos para vendernos ilusiones que nos impiden decir lo desnudos que van; hoy ni los niños son tan inocentes como para ver tal desnudez. No espero nada de este año, diferente a lo del año anterior; tampoco haré nada diferente para que tal cosa suceda, al contrario, me siento tan obstinadamente mayor que cada año nuevo es un año viejo menos para mi poca fe en el género humano, siempre necesitado de lo que siempre dice rechazar: dirigentes, seres que dictan normas, explotan y manipulan con el único afán de satisfacer sus instintos autoritarios en servicio del bien común y así desde los inicios de los siglos. ¡Vivamos libres y felices en nuestra demócrata ineptitud!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario