

En una clase, los alumnos responden que la crisis es un cuento que inventan los periodistas para hablar de algo, que xa din os pais que a crisis non existe porque sempre hai xente nos bares. No es ignorancia, son chicos que trabajan en el campo ayudando a su familia desde siempre, como algo natural y no ven ningún problema fuera de las fronteras de la domesticidad, todo lo reducen a su mesa, su casa y su pueblo, en el que hay ricos y pobres (el que tiene muchas tierras o ganado y de ahí la vara de medir). Son personas sanas, sin más aspiraciones que vivir al día bien y tranquilos, sin grandes ambiciones ni maldades; todo lo miden con su vara, no hay más.
¿Será a esto a lo que se está volviendo con tanta finca en el campo y poniendo en venta el piso de la ciudad? ¿volveremos a la producción de subsistencia y dejaremos las ambiciones de poseer cuanto más, mejor? No lo llegaré a ver, pero quizá mis hijos deberían ir aprendiendo el oficio de labranza, tan denostado y despreciado.

