08 septiembre, 2010

Mi anciana madre


Hace 8 años, poco después de enviudar, sufrió un ictus que le impide hablar y entorpece sus movimmientos. Desde entonces se negó a salir por no hacérselo pasar mal a la gente que se le acercaba; vive en su casa, ahora con una persona y siempre espera la visita de sus hijos y nietos. Al principio, cuando comprobamos que posiblemente recuperase más de lo que el médico nos anunciaba, intentó seguir las clases de una logopeda, de verdad lo intentó, sin los frutos que esperaba y se dio por vencida. No habla pero sí entiende cuando le hablo despacio, también cuenta las cosas que sabe ¡tarea difícil! es como jugar a las películas, con la única ventaja de su reducida actividad, hay que comenzar por saber de quién o de qué hablamos y a continuación tratar de adivinar el contenido, fácil ¿eh? Una de las cosas que le gustaban y relajaban era trabajar en la tierra, plantar flores, limpiar su jardín, plantar, sin mucho gusto, la verdad, árboles, flores y plantitas varias. Ahora las mira y disfruta. Algunas son preciosas, como esta:

02 septiembre, 2010

Aleluya


Me felicito por la suerte que hemos tenido este fin de semana en el CHUS con las doctoras que estaban de guardia en urgencias.
Llegamos a las 2 del mediodía con mi madre, 85 años, bastante fastidiada; le hicieron el protocolo de análisis y no sé que más; nos informaron, la atendían, no he visto una mala cara a pesar del lógico cansancio. Así hasta las 5 de la mañana en que nos dejaron marchar con el aviso lógico de volver si se presentaba algún problema.
Me encanta haber escrito esto, crei que no llegaría este día nunca, repìto, aleluya y que cunda el ejemplo de estas mujeres sensibles, respetuosas, eficaces (no las hemos interrumpido, no lo consideramos necesario, ellas nos informaban cuando era necesario) y, de verdad, muy profesionales. Gracias por todo.